jueves, julio 10, 2008

Mingiflower

Cuando yo confesaba esto, Pato imaginaba esto de aquí abajo...

9 míseros comentarios:

Emilio dijo...

Es verdad. Y que no sea hipócrita y se horrorice el que lea lo que sigue: ¿Por qué las flatulencias propias son agradables al olfato, y las ajenas no? O por lo menos, son mucho más tolerables cuando se sabe que son autóctonas. Me pregunto si en la situación de estar con otra persona flatulenta como uno, y sin que los involucrados sepan de la fugacidad ajena, se disfrutará del olor por sólo creer que es propio.

!obucn̡ dijo...

Otra genialidad de el Rey de lo Asqueroso, del Caballero de la Repugnancia, del Seoñor Deletéreo. Señoras y Señores, ese fue mi amigo Emilio.

Flora dijo...

oh my god!!!

Galletitadelafortuna dijo...

Creo que cuando publicaste esta entrada, no imaginaste jamás las repercusiones que tendría!!

Muy bien Emilio, hay que liberar al alma de restricciones sociales. Deberías fundar "El Club del Flato".

Flora dijo...

no se como llegué... linkeando supongo, asumo.

gracias por tu comentario =)

besos,

Fernando Morrison dijo...

Aprovechando este espacio de reflexiones escatológicas, citaré el comienzo de una novela de reciente aparición con la que me topé esta semana por azar, y que - sepan dispensar el desafortunado verbo - devoré en sólo dos días:


«CAPITULO I

»Que los dioses te guarden, Fabio, de esta plaga, pues de todas las formas de purificar el cuerpo que el hado nos envía, la diarrea es la más pertinaz y diligente. A menudo he debido sufrirla, como ocurre a quien, como yo, se adentra en los más remotos rincones del Imperio e incluso allende sus fronteras en busca del saber y la certeza. Pues el caso es que habiendo llegado a mis manos un papiro supuestamente hallado en una tumba etrusca [...] leí en él noticia de un arroyo cuyas aguas proporcionan la sabiduría a quien las bebe [...]. De modo que emprendí viaje y hace ya dos años que ando probando todas las aguas que encuentro sin más resultado, Fabio, que el creciente menoscabo de mi salud, por cuando la afección antes citada ha sido durante este periplo mi compañera más cosntante y también, por Hércules, la más conspicua.»

"El asombroso viaje de Pomponio Flato", Eduardo Mendoza, Seix Barral, 2008.

Galletitadelafortuna dijo...

hola estoy en baires.
en cuanto pueda te llamo, no me olvido que me invitaste un cafe!!

Galletitadelafortuna dijo...

Como hot-line tu propuesta es muy verreta! hehehe
Estoy por la conclusión de mi tesis, en cuanto termine te llamo, no me olvido, soy mujer de palabra.

medieval box dijo...

mis hijos tienen sida
y yo río.