viernes, abril 25, 2008

Desde Abajo


La casualidad y ningún mérito me atribuyeron el inmerecido placer de rodearme de ñatos tan egregios como Lucas Gastiarena et al. Con exitoso fracaso intento a veces no sucumbir ante los deleites que el diálogo con este purrete supone, pero hasta resulta agradablemente inevitable advertir la simpática y a la vez incómoda asimetría que me obliga a escucharlo desde abajo.


Generalmente sucede que, tal vez merced a la mayoría de cretinos que habitan nuestro plantea, los espíritus más nobles son menos reconocidos y queridos que los miserables ramplones; mayormente ocurre que los personajes más venturosos son también aquellos que propenden menos a la nobleza que al prosaísmo más llano y abyecto. Esta generalidad es profesada más bien por aquellos que, viéndose incapaces de disfrutar o generar ciertas complejidades, reclaman para sí méritos ajenos a la vez que se ganan a las masas con bromas chuscas. Pues bien, me alegra la certeza que cabe en estas veintidós [1] letras: Lucas es un contraejemplo.

Y en secreto que esta confesión ventila, le agradezco su injustificada amistad.

[1] Sé que muchos de ustedes acaban de verificar el escalar con los dedos. ¡Vergüenza debería darles!

Como (¿por fortuna?) me encuentro ayuno de toda foto actual de Lucas, los convido con esta misma, que delata su caracter zurdito ya desde los primeros tiempos. Los médicos dicen que se oyó al momento de su nacimiento un agudo "¡Hasta la victoria, siempre!".



2 míseros comentarios:

Chiquilino dijo...

Solo (y lo escribo sin acento solo porque no sé como hacerlo en este pais): es realmente Lucas el de la foto? En todo caso se le parece mucho. Como sea, alucinante la foto.

Y menos agudo pero mas impostado: Liberté, égalité, fraternité!

obucnÌ dijo...

No, no es Lucas. ¿Se parece? Jeje, no reparé en eso.

De todas formas el muy hijo de puta no lo leyó aún. Y yo acá, espectante y desdeñado.

Ahora, si me disculpan, me retiro a llorar un rato. Adiós.