sábado, noviembre 17, 2007

Muchacho Miserable se Ofrece


No comprendo aún cómo habiendo tal cantidad de mujeres con pésimo gusto sigo yo sin novia.
Este noviembre fui de hehco rechazado dos veces; sigo superándome.
Ustedes dirán: "ellas, ya lo ves, sí tienen buen gusto".
"Pues sí", aseguraré con pena.

miércoles, noviembre 14, 2007

¡Ay de mí!



Simplemente se me antojó, acaso como condena absolutoria, exponer la durísima realidad (ver foto arriba) yuxtapuesta a algunos pensamientos-confesiones frugales y sueltitos; propios de aquellos que, como yo, reconocen la incomodidad literaria que desarrollarlos y redactarlos en posts individuales merece, pero que reclaman para sí idénticos méritos.
  • Soy más perverso, lascivo, mentiroso, idealista, resentido, morboso, zurdito y propenso al enamoramiento supino y menos intelectual, culto, habilidoso, sofisticado y seductor que lo que siempre supuse.
  • Quiero manejar un camión. Pero de esos en los que la carga va enganchada, bien pulenta. Eso.
  • Me gusta la contradicción de afirmar que no me equivoco si juro que soy la persona menos exagerada del Universo (y sus alrededores).
  • No sé si pude generar "algo" en ella.
  • Demás está decir que jamás llevaría a la realidad tal cosa, que es sólo un jueguito interno para pasar el rato entre las estaciones de Subte si no leo... pero estuve pensando en lo que ocurriría si, sonriente, me acerco a una nenita de ocho años y, en secreto aunque frente a todos -ignorantes de mi maléfico plan- y antes de darme tranquilamente a la fuga, la anoticio de una terrible mentira del orden de: "cuando vuelvas a tu casa vas a encontrar a todos tus familiares muertos; y recordalo siempre: quiero que sepas que será tu culpa".

    Análogos a este existen (y sospecho que han naufragado ustedes también alguna vez en pensamientos similares), delirios tales como avanzar corriendo mirando fijamente a la cabecita de un hermoso bebé que gatea y propinarle el más brutal de los botinazos de derecha. En fin, una pendejada.
  • Odio a las pelotudas con suerte. Nada peor que un mediocre afortunado.
  • A veces el pis huele extrañamente bien.