sábado, diciembre 15, 2007

Perjura

Anotada en los padrones de un foro al que pertenezco está una piba (21 ó 22 años) que, pobre, no juna un fulbo. El asunto es que tiene las más terribles faltas de ortografía y cada vez que redacta un mail (además de sangrarme los ojos) escribo entre líneas de una epístola ulterior algún comentario gracioso sutilmente alusivo. Ella, por supuesto fiel a su ingenua ignorancia, nunca se siente aludida. Algunos sospechamos que no entiende nada (pero nada de nada) e interrumpe la lectura del texto apenas advierte que su extensión excede las siete palabras.

Soy consciente de que no está del todo bien esa actitud altanerita y prometí no volver a incurrir, aunque varios integrantes del foro aplauden con asiduidad mis abyectas intervenciones.

Lo cierto es que justo cuando estaba leyendo las barbaridades que osó anotar la chica esta, ya predispuesto al contraataque literario, un compñero (también integrante del foro) me sugirió que calmara mi sed de sangre contando hasta diez.

A continuación (en verde y cursiva), el reciente mail que envié al foro no en respuesta, pues anularía la dualidad que me absuelve y la sutileza que lo engalana, pero sí apenitas después del último que escribió la protagonista del párrafo inicial. ¿Soy un salame (no serán tomadas en cuenta las justificaciones que aludan a mi fenotipo)?

Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez.

(...)

No: no funciona. Lo intento, co-foreros. Lucho… pero es vano. Al parecer no puedo contra mi mí, contra mi ego, contra mi Yo, contra mi él. Contra mi Joel.

Prometí que no lo haría pero ya lo ven: este mercachifle que escribe demuestra -jactándose de su debilidad deliciosa- su perjura. Da cuenta pues no de otra cosas más que de su radical logomaquia, de su ufanía, de su fatuidad estrepitosa, de su voluntad bizantina, de su espíritu marcial que aturde. Pecaré de pendenciero, de beligerante, lo sé.

P
u
n
t
o
s

s
u
s
p
e
n
s
i
v
o
s

Un momento. Interrupción. Hasta aquí fue todo introito. Pura introducción. Mero proemio. No he dicho nada aún. Pero detengámonos por un instante. ¿Hace falta seguir? ¿Es necesaria, en este punto, a esta altura del texto, una continuación, un nudo, un desarrollo? Yo creo que así está bien.

Con un chau bastará, ¿no?

Yo creo que sí.

Chau,

Joel.

2 míseros comentarios:

RODRIGO dijo...

JOEL!!! PELILARGO, ZURDO, OJITOS DE DEMONIO. DEJA DE ODIAR TANTO A LA GENTE; ES EN VANO, NO VAN A CAMBIAR. SÓLO CAMBIA UNO EN EL MEJOR DE LOS CASOS, Y ES UNO QUIEN VERDADERAMENTE LO VE, DISFRUTA Y VALORA -SÓLO SI APRENDE A HACERLO.

Inática dijo...

Ensima que me atacá´ ke boi a aser. Vo´tene´un chifle de merca ( te creé ke no entiendo ke es mercachifle) ensima me kere atacar con una pistola (ke escriviste como epistola) ke sangra los ojo
Y me la juras con el titulo del bloc este
yo no se los floreros te tendrian ke proivir la entrada de nuevo en el forro ese