Hace poco escribí un mail que contenía el texto que cabe en esta cita (en azul):
(...)
No limitarse simplemente a cumplir con lo que se espera de uno es una actitud propia de los espíritus más elevados.
A mí me gusta mucho Dolina. Tanto es así que cada tanto grabo sus programas en mp3. Hace no mucho habló justamente de esto que menciono, de los hombres que aspiramos (me incluyo) a ir un poco más allá. Voy a “desgrabar” y resumir un cacho de programa en donde Dolina hace referencia a algo que Unamuno decía en su obra. Me parece oportuno convidarlos con esto que es muy bello. Si no lo han hecho, por cierto, léanse “Del Sentimiento Trágico de la Vida” del escritor español.
Al respecto, entonces, Miguel de Unamuno dice algo interesante. El tipo divide a los hombres en tres grupos, propone que hay tres clases de hombres: los carnales o zárcinos, los intelectuales o psíquicos y los espirituales o pneumáticos.
Los carnales o zárcinos eran para él los hombres de escasa ilustración, que se asomaban únicamente a la experiencia inmediata, que no hacían ninguna clase de especulación, que tenían de la realidad un conocimiento directo y elemental.
A los que pertenecían a la segunda fila los llamaba intelectuales o psíquicos (algo así como la clase media del espíritu): los que si se dedicaban a construir puentes los construían y listo; los que hacían lo que de ellos se esperaba y que tenían alguna ilustración, pero que únicamente prestaban atención a lo que se esperaba de ellos.
Y finalmente estaban los pneumáticos o espirituales, que eran aquellos que más allá del pensamiento aplicado, tenían la capacidad de soñar y aún la locura de oponerse a lo que parecía razonable.
Y Unamuno decía que las conexiones entre estos tres grupos se producían mayormente entre los espirituales o pneumáticos y los zárcinos: entre los hombres de espíritu más elevado y los hombres más inocentes… y los del medio siempre quedaban fuera.
Unamuno ponía como ejemplo glorioso de eso al Quijote, que era ciertamente un pneumático y sin embargo amigo de un zárcino, de un hombre carnal como Sancho Panza. Mientras que los del medio, esos eran los “Sansón Carrasco”, los que trataban de convencer al Quijote de que regresara de su locura.
Y a mí me parece que no está mal; que asiduamente ocurre que las personas más sencillas suelen comprender algunas altas verdades y hacer amistad con lo más alto de la pirámide espiritual más fácilmente que con las viejas de enfrente de mi casa, que serían esa detestable clase media del espíritu, que es desconfiada, que se siente superior a los zárcinos y envidia secretamente a los espirituales... mientras que en las otras dos clases eso no ocurre: los unos porque están seguros de lo que son y los otros porque en su inocencia no conocen todavía la envidia.
(...)

14 míseros comentarios:
Interesante.
Es una bella forma de ponerlo. No dudo que tiene su couta razón. Sin embargo, siempre que se intenta categorizar o tipificar al hombre, siempre se incurre, explícita o implícitamente, en algún tipo de jerarquización. De allí a la concepción aristocrática de la vida hay tan solo un paso. Por más que defendamos aún a regañadientes la igualdad de los hombres, lo hacemos tensionados por esa tendencia a jerarquizar a los hombres de acuerdo a lo que consideramos sublime, ya sea el espíritu, el arrojo, el heroísmo, la sabiduría, la intelectualidad o lo que sea.
se parecen un poco a cronopios, famas y esperanzas...no?
la no-categorizacion/jerarquizacion es imposible, Leopoldo. No somos todos iguales, a dios gracias.
muy interesante su escrito, sr Obucni
La oveja vampira =P
No lo discuto, simpática ovejita. Todos tendemos a hacerlo, incluso aquellos que intentan evitarlo. Es en eso justamente que somos iguales.
no nos olvidemos del aspecto social.
Comando rojo.
igual, las vecinas de enfrente están muy subvaloradas. O sea, no caigamos en el facilismo del desprecio por la clase media.
¿dije "subvalorada"? Es que me sacaron sangre, mejor devaluada.
Apelar a estructuras suele ser muy peligroso. Es el principio del prejuicio.
Deconstruyamos, mejor.
(Droga imperatrix mundi)
que loco no?
"Leopoldo dijo...
No lo discuto, simpática ovejita. Todos tendemos a hacerlo, incluso aquellos que intentan evitarlo. Es en eso justamente que somos iguales"
touchè Sr Leopoldo
Uno diría que hay por lo menos cuatro clases de hombres: los que clasifican a los demás, los que no lo hacen, quienes son mejores que los otros y los mejores de todos, que ni son mejores, ni clasifican, ni dejan de hacerlo.
hay 10 clases de personas, las que saben binario y las que no...
ese mail me llegó a mi :P
Me encantó . . lo escuche en la venganza también y buscándolo lo encontré acá. Gracias por el dato de su origen.
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